Su primer director, Fernando Birri, puso en marcha un sistema educativo vanguardista. Se olvidó de los teóricos y de maestros profesionales. Optó por cineastas activos. Los consideraba los más adecuados par transmitir conocimientos avalados por la práctica y una constante actualización.
De eso hace ya más de 23 años. Birri ya no dirige el centro. Ahora, el cargo recae sobre Tanya Valette. De todas formas, miles de profesionales y estudiantes provenientes de más de 50 países siguen haciendo de la escuela un enclave perfecto para la diversidad cultural.
Los administradores actuales la definen como “una escuela de formación artística, una central de energía creativa para la producción audiovisual”. A lo que añaden que en su plan de formación siempre tienen como objeto primordial “desarrollar el talento creador y defender el derecho a disponer de la propia imagen, tanto como el derecho a ver cine de todas partes a fin de contribuir a liberar la mirada del espectador”.
Este proyecto cultural ha formado a grandes cineastas que actualmente son referentes mundiales. La formación, según apuntan sus administradores, hace hincapié en conceptos como “integración, diversidad, energía creativa, pasión, ser humano, artista, utopía”. Con todo, los actuales rectores de la EICTV quieren generar “un espacio de libertad”.
Hay más. La Escuela trabaja por fortalecer el intercambio de experiencias y proyectos con instituciones afines. Igualmente, la nueva generación porta las riendas de institución “mantiene el credo pedagógico original de <<aprender haciendo>>. Así las cosas, continúa en busca de “la visión humanista y utópica que la distingue en el panorama mundial”.
En lo referente a la formación, la EICTV recibe más de 300 maestros en sus distintas áreas de enseñanza. Profesionales provenientes de diversos países. A ello hay que unir la importancia que conceden desde esta organización a la pedagogía y a la excelencia. Como dato destacado y muestra de esta apuesta la escuela fue reconocida en 1993 en el Festival Internacional de Cannes con el premio Roberto Rossellini como máxima representante del espíritu de progreso y humanismo característicos del realizador italiano.
Por último, hay que destacar algunos de los proyectos emprendidos por esta escuela de cine. En primer lugar, la revista 'Miradas', una publicación digital -aunque en su inicio fue en papel- que acompaña el desempeño docente de la Escuela con textos medulares en la formación teórica de los estudiantes. Entre sus contenidos podemos encontrar: historia del cine, filmología, crítica, así como ensayos clásicos y contemporáneos.
Por otro lado, aunque dentro del ámbito electrónico, está 'El ojo y la oreja', una publicación electrónica de frecuencia mensual que informa acerca de los principales acontecimientos relacionados con la EICTV. También, cuentan con una Oficina de Publicaciones. Mediante ésta pretenden dar cuenta de la utilidad de los diversos talleres que realizan. Para ello, hacen uso de folletos, libros y compilaciones. No faltan tampocoen esta escuela para cineastas publicaciones que desarrollan las teorías impartidas allí.
Tal es la relevancia que este centro tiene a nivel mundial que cuenta con patrocinadores de la talla de Secretaría del Audiovisual de Brasil (IFARHU), Programa IBERMEDIA, FUNGLODE, SCHOEPS y la AECID.
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