Este el caso de la familia Chivite que encargó a Rafael Moneo la construcción de la bodega del Señorío de Arínzano en Navarra, de la bodega Juan de Alcorta diseñada por Ignacio Quemada en Logroño o la de Viña Real en Laguardia por Philippe Mazières. Una de las más espectaculares son sin duda las bodegas Ysios, también en Laguardia y diseñada por Santiago Calatrava.
Pero a parte de joyas arquitectónicas algunas de ellas aprovechan el tirón y funcionan también como hoteles para sus clientes ya sean grandes o particulares que acuden a alguna cata o a visitar la bodega. Este filón no sólo se encuentra en estas espectaculares construcciones sino que también pequeñas bodegas lo aprovechan o incluso se da el caso contrario, el de hoteles con bodega para satisfacer el gusto por el turismo del vino.
En Álava, las bodegas Marqués de Riscal han creado la Ciudad del Vino, diseñadas por Frank O. Gehry, que ofrecen restaurante, sesiones de vinoterapia, vinacoteca y un hotel gestionado por la cadena estadounidense Starwood Hotels & Resort.
Pero como ya comentábamos, no sólo las grandes bodegas aprovechan para dar servicios hoteleros sino que otras instalaciones aprovechan el enoturismo para dar a los visitantes lo que piden. En Masquefa, Barcelona, se encuentra el Spa del Can Bonastre Wine Resort, en una finca que ofrece todo tipo de actividades vitivinícolas y gastronómicas, y un pequeño número de habitaciones de diseño para su alojamiento.
Unos de los primeros en ofrecer este tipo de turismo fueron Haciendas de España, una asociación de las más prestigiosas bodegas de diferentes zonas de España. Tienen establecimientos en las diversas zonas, en parajes tranquilos y apacibles para que el turista se relaje, e incluso en la calle Lagasca de Madrid un exclusivo club de vino, la Quinta de Madrid.
En Quintanilla de Onésimo (Valladolid) las bodegas Arzuaga han abierto nuevas instalaciones para que funcionen como hotel junto al lugar de trabajo de las bodegas y rodeadas de 1400 hectáreas de viñedos.
El hotel Villa de Ábalos cuenta con una bodega propia para sus clientes además de respirarse un tranquilo ambiente familiar.
En Canarias también disponen de su hotel con bodega. En el Caserío de Mogaza (Lanzarote) se puede disfrutar de una casa campo que tiene las bodegas de El grifo a tan sólo 2 km. Estas bodegas son las más antiguas de las islas y el hotel ofrece excursiones a las mismas con catas de vino y visita a los viñedos.
Esto es una pequeña muestra del auge que está teniendo el enoturismo en nuestro país. A lo largo del país se pueden encontrar muchos más hoteles que combinan el alojamiento con una cuidad propuesta tanto gastronómica como vinícola.
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